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Carta de la Secretaria General Iberoamericana

Un aniversario con la mirada puesta en el futuro

 

El 2016 marcó un hito en la historia de nuestra región, al conmemorarse el 25 aniversario de las Cumbres Iberoamericanas. En todo el mundo existen pocos ejemplos de encuentros ininterrumpidos entre decenas de países, a nivel de Jefes de Estado y de Gobierno, a lo largo de un cuarto de siglo. Más bien, la historia de los esfuerzos de integración y cooperación regionales está llena de “salidas en falso”, de proyectos que no trascienden las coyunturas que los generan. Iberoamérica, en cambio, ha mantenido vivo su compromiso con la paz, con el diálogo, con el multilateralismo y con la búsqueda de consensos. Esto nos ha convertido en una región capaz de coordinar esfuerzos desde la diversidad, una habilidad que se torna invaluable en el contexto global actual.

Iberoamérica es hoy muy distinta a lo que era en 1991, cuando se celebró la I Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, en Guadalajara, México. En aquel entonces, la región estaba compuesta principalmente por democracias incipientes. La pobreza alcanzaba a casi la mitad de la población latinoamericana y la mayoría de países de la región se consideraba de desarrollo humano medio. Hoy más latinoamericanos forman parte de la clase media que los que se ubican bajo la línea de pobreza, y dos terceras partes de los países de la región se consideran de desarrollo humano alto o muy alto.